Los pasos firmes de Pedro El Grande, de Manoguayabo a Cooperstown

0
567

SANTO DOMINGO.- Su historia, como la de la mayoría de los peloteros que triunfan o aspiran a triunfar en el béisbol de Estados Unidos, se inició en un hogar de escasos recursos económicos. Pero su espíritu de sacrificio y superación lo han colocado muchos pasos más allá del promedio, al ingresar al Salón de la Fama de Cooperstown.

Pedro Jaime Martínez, o Pedro El Grande, el lanzador que hoy goza de la dicha de ser el segundo dominicano en pertenecer al templo de los inmortales de las Grandes Ligas, fue un niño que creció jugando entre las calles maltrechas del sector de Manoguayabo y que, más que en convertirse en figura mundial, se enfocaba en estudiar y hacerse doctor en Medicina.

El lanzador derecho nació el 25 de octubre de 1971 y es muy reiterativo en resaltar el efecto en él de los valores inculcados en su familia. Es el quinto de seis hijos del matrimonio de Paulino Martínez y Leopoldina Martínez y esto incluye al también serpentinero de Grandes Ligas Ramón Martínez.

En un documental sobre su fundación benéfica, se le ve comentando la paradoja de que, de niño, muchas veces se ganaba la cena del día como efectivo cazador de aves valiéndose de un tirapiedras y, ahora en cambio, protege la vida de los pajaritos.

Sobre el béisbol asegura que no se perfilaba como pelotero de las Ligas Mayores y que fue el ingreso de su hermano Ramón como prospecto de los Dodgers de Los Ángeles lo que lo motivó y lo hizo pensar que tenía la oportunidad de jugar en la gran carpa.

“Yo simplemente practicaba el béisbol porque sentía pasión por el juego y porque me gustaba jugar, pero no era algo que veía como una carrera. Para mí lo más importante era la escuela y la medicina, en un futuro”, comentaba para el documental Historia del Béisbol Dominicano, de Héctor J. Cruz, publicado en 2009.

En la pelota local, el exitoso abridor vistió el uniforme azul de los Tigres del Licey.

Su entrada al gran béisbol

Martínez fue firmado en 1988 como amateur por los Dodgers de Los Ángeles, conjunto con el que hizo su debut en Grandes Ligas el 24 de septiembre de 1992. 

                                                                                          

Otros equipos:

  • Expos de Montreal (1994-1997)
  • Medias Rojas de Boston (1998-2004)
  • Mets de Nueva York (2005-2008)
  • Phillies de Filadelfia (2009)

 

Fue Boston la casa en la que adquirió mayor fama y en la que se consagró como pitcher temible para los oponentes, en una época en la que el espectáculo de las mayores se creció con una feroz competencia de los líderes de la ofensiva. Por eso ingresó con la gorra de los Medias Rojas al prestigioso salón de Cooperstown, museo de exaltación a lo mejor del béisbol, ubicado en el norte del estado de Nueva York.

Él considera que fue la de 1999 su mejor temporada, porque en ella alcanzó un perfil acabado y el control físico y mental sobre su actividad y sobre los trucos que usaba para engañar a los bateadores.

“Cuando ponché los 17 yanquees no te puedo negar que es uno de los juegos que más he disfrutado, porque me dí cuenta que implanté un record que gracias a Dios tuvieron que derribarlo con el viejo Yankee Stadium (Antigua casa de los Yankees de Nueva York”, rememoraba en una entrevista de Roberto Ángel Salcedo, conductor de + Roberto.

Para agotar esta trayectoria exitosa, no sólo debió superar las limitaciones de recursos de su familia y las propias del país, sino que además enfrentó los cuestionamientos a su potencial, aún cuando ya demostraba con efectividad su talento.

Todo por una marca de fábrica. Pedro era muy delgado y apenas mide 5 pies y 11 pulgadas (1.8 metros), por debajo del promedio de los lanzadores de poder, por lo que en principio tuvo que soportar que siempre prefirieran a otro antes que a él a la hora de asignar un juego.

Su fuerte carácter

Quizás por estas vivencias, tal vez por el firme apego a sus convicciones forjadas desde su niñez en Manoguayabo, Pedro muestra en su actitud una mezcla de orgullo y humildad; la humildad que le ha llevado a mantenerse compenetrado con su comunidad y el orgullo que le ha hecho establecer distancia con algunos representantes de la prensa por el tipo de abordaje que han hecho de su carrera en los momentos más críticos.

Ese mismo orgullo convertido en coraje hizo que no le temblara el pulso para intervenir cuando se presentaron peleas en el terreno de juego, como en 2003, cuando agarró por la cabeza y lanzó al césped al ya anciano coach de los Yakees, Don Zimmer, en medio de una trifulca entre jugadores de Boston y de los Yankees.

“Lamento mucho que haya pasado todo eso, es el caso que  me da más repugnancia en lo que fue mi carrera”,  dijo el año pasado en una rueda de prensa, según reportó en la ocasión Listín Diario.

Sin embargo, predomina en Pedro un comportamiento alejado de los escándalos relacionados con las reglas del béisbol y con las de la sociedad, sin dudas, un ingrediente adicional para ese 91.1% que alcanzó en la votación para entrar el 6 de enero a la lista de los inmortales de la MLB.

Los méritos de El Grande

La razón principal, sin dudas, está en sus resultados, en unas estadísticas que lo reputaron como Pedro el Grande, a contrapelo de su relativa desventaja en la estatura física.

Era dueño de una recta temible y llegó a lanzarla a 101 millas por hora, aunque también gozaba de engañar a sus oponentes con la curva y el cambio de velocidad.

El hoy inmortal de Cooperstown, estatus que comparte con el montecristeño Juan Marichal, tuvo una carrera de 18 años, con tres premios Cy Young (1997, 1999, 2000)y tiene una corona de Serie Mundial por la temporada de 2004.

Estadísticas de por vida:

Ganados-Perdidos 219-100
Efectividad 2.93
Ponches 3,154

Logros por temporada:

  • Campeón en la Serie Mundial de 2004
  • 8 veces seleccionado para el Juego de Estrellas (1996, 1997, 1998, 1999, 2000, 2002, 2005, 2006)
  • Jugador más valioso en el Juego de Estrellas de 1999
  • Ganador de la Triple Corona de la Liga Americana en 1999
  • Líder en victorias de la Liga Americana en 1999
  • Líder en efectividad de la Liga Nacional en 1997
  • Líder en efectivida de la Liga Americana (1999, 2000, 2002, 2003)
  • Líder en ponches de la Liga Americana (1999, 2000, 2002)

Millonario y comprometido

Indudablemente dueño de una fortuna ganada en la gran carpa y metido a inversionista, Martínez confiesa que dedica su vida a disfrutar de las cosas que no pudo gozar a plenitud mientras se sometía a la disciplina del béisbol. Entre sus pasatiempos se destaca la pesca en alta mar.

Más, lejos de la pobreza que le acompañó en la infancia, el exlanzador se empeña en ayudar a cambiar las condiciones de vida de miles de niños de su sector, para que estudien y se superen, además de saldar un poco las carencias de la actualidad.

Dos fundaciones, Hermanos Pedro Martínez y Hay Poder en Aprender, invierten en salud y educación de un sector caracterizado por la abundancia de ligas para enseñar pelota y de jóvenes que aspiran a dar, como Pedro, el salto al denominado “mejor béisbol del mundo”.

“Hay Poder en Aprender”, es un plan de desarrollo integral que refuerza la instrucción escolar de niños y adolescentes, bajo la celosa coordinación Carolina Cruz de Martínez, esposa del deportista.

La fundación, existente desde 1998, manejaba en 2013 un presupuesto US$300 mil , equivalentes a RD$12 millones, según la tasa de entonces, dijo entonces Cruz de Martínez a la revista La Lupa Sin Trabas.

La entidad cuenta con terrenos valorados al momento de la adquisición en dos millones de dólares y no sólo acoge las oficinas y áreas educativas, sino además un estadio de béisbol.

“A mis colegas que recuerden bien que ser peloteros no es nada más ganar billetes, buenos carros ni (conquistar) buenas mujeres tampoco, que es un compromiso que tenemos con la sociedad”, comentaba Martínez en la entrevista para + Roberto.

Compartir
Artículo anteriorLa UNEV facilitará a cristianos estudios de teología
Artículo siguienteUNIBE y Fedomu se comprometen a fortalecer docencia, investigación y gestión municipal
Redacción UniRD
La conexión del estudiante en el mundo universitario y laboral. UniRD es un portal de y para la comunidad universitaria, en especial para los estudiantes de educación superior y los que cursan los últimos años del bachillerato. En ella puedes enterarte o dar a conocer informaciones útiles para tus procesos estudiantiles y el desenvolvimiento cotidiano, adquirir y difundir conocimientos académicos y compartir tus inquietudes, emociones y vivencias en tu centro de estudios y fuera de él. Contacte nuestra redacción a través del correo launird@gmail.com o del teléfono (809)696-4675.