Subiela: “Te perdono que no te gustara ´El lado oscuro del corazón 2´”

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SANTO DOMINGO (RD).-Dicen los portales digitales (que ya no guardan ninguna mala noticia para mañana) que murió el cineasta Eliseo Subiela, aquel director que nos hizo ver una y mil veces “El lado oscuro del corazón” (oh, Dios, por qué tuvo que hacer una segunda parte).

En fin, dicen que murió, y la periodista Gabriela Read lo recuerda desde su Instagram con una respuesta en la que el cineasta la perdona por aborrecer (como muchos) la segunda parte de aquel sueño que nos hizo amar a Oliverio o ver a Benedetti en un bar apurando unos versos.

La periodista dominicana cuenta:eliseo-gabriela-read

Con mucha tristeza recibo la noticia de la muerte de Eliseo Subiela. No solo porque lo admiraba como cineasta, sino por un detalle que tuvo conmigo. En el 2011 viajé a Argentina y no quise desaprovechar la oportunidad de pasarme a Uruguay a bordo del buquebús. Yo quería un viaje realmente poético, y sentir lo mismo que Oliverio, el protagonista de El lado oscuro del corazón, cuando iba en la cubierta del barco. Pero fue algo decepcionante. Ni siquiera podías subirte a la cubierta. La decepción me duró varios años y un día, en un arranque de esos, busqué la página web de Subiela y le escribí para “reclamarle”. De paso le solté que no me gustó nada la segunda parte de su película. Y este señor tuvo el detalle de escribirme las siguientes palabras: “Te perdono que no te gustara “El lado oscuro del corazón 2” y agradezco tu sinceridad. A mí me gusta y la quiero mucho, aunque pienso que no debió llamarse “El lado oscuro del corazón 2”.

En general, la gente enamorada de “El lado oscuro del corazón” no admite una “segunda parte”. Sobre todo porque de alguna manera la película “aterriza” la poesía de la primera. Oliverio no solo  ha perdido el pelo. El tiempo ha echado por tierra algunas de sus ilusiones. Es un Oliverio menos adolescente, más “maduro” y seguramente menos atractivo.

Con respecto al barco, tanto existió que en la película las escenas con Oliverio fueron filmadas en travesías reales, en viajes habituales que hacía el barco entre las dos orillas, por lo menos dos veces al día. Coincido contigo, ahora el viaje es más rápido y más seguro, pero menos poético.

Lo más grave es haberse quedado sin “cubierta”, lo cual equivale a quedarse sin viento, sin río, sin ciudad alejándose o acercándose. Es una “cápsula” con free-shop como tu dices… […] Pero ni el barco ni Oliverio cambiarán dentro de la película, ni dentro tuyo. El  tiempo es otro tema. Un saludo afectuoso.

Eliseo”.

Y… al final la  Read confiesa:

“Lo amé, por supuesto. Le deseo un buen viaje”.

 

Oh… Oliverio…

“Ana me rompió el corazón,oliveiro

pero al herirlo, lo creó.

Nunca lo entenderías.

Mi pobre Ana.

Mi querida Ana.

Nunca hubiera podido pagarte esto que hiciste por mí,

iluminaste el lado oscuro de mi corazón.

¿Por qué decidiste permanecer pobre, dejándome a mí tan rico?”