Exaltación de Vladimir, un tributo a la superación y la perseverancia

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Vladimir Guerro, el tercer jugador estelar dominicano que pasa al Salón de la Fama. (Foto: @VladGuerrero27)

Sus estadísticas lo llevaron a obtener ocho veces el Bate de Plata, nueve elecciones al Juego de Estrellas y a conquistar el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 2004.

SANTO DOMINGO (RD).- La carrera de Vladimir Guerrero en el béisbol de las Grandes Ligas está marcada por la excelencia, como lo demuestra su elección al Salón de la Fama con sede en Cooperstown, New York, con el 92.9% de los votos de los periodistas que pertenecen a la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA).

Pero detrás de este inmortal del béisbol, hay un ser humano que luchó para salir desde lo más bajo en términos de condiciones para la supervivencia, hasta colocar su nombre en lo más alto de este deporte.

En su carrera de 16 temporadas en liga mayor Vladimir logró un promedio de bateo de .318 con 449 jonrones y 1,496 carreras impulsadas, con los equipos, Expos de Montreal, Angelinos de Los Ángeles y Anaheim, Rangers de Texas y Orioles de Baltimore.

Sus estadísticas lo llevaron a obtener ocho veces el Bate de Plata, nueve elecciones al Juego de Estrellas y a conquistar el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 2004.

Además de convertirse en el tercer dominicano y primer jugador de posición entre sus compatriotas en alcanzar su boleto al “templo de los inmortales”, Guerrero es un ejemplo vivo de que las circunstancias no determinan quien eres, y mucho menos quien serás.

Miembro de una familia pobre de la República Dominicana, Guerrero solo pudo estudiar en la escuela hasta el quinto grado de nivel básico, pero esto no fue un obstáculo que lo detuviera en camino que visualizó su madre, Doña Altagracia.

”Una vez pregunté… ¿qué es lo más lejos que se puede llegar en esto de jugar béisbol?… y me respondieron que las Grandes Ligas. Yo dije que mis hijos llegarían ahí y cuando vi lo que Vladimir hizo sabía que llegaría mucho más lejos. Muchos se rieron de mi sueño, pero no era un sueño. Yo lo ví. Yo lo visualicé. Yo sabía que todo esto iba a pasar”, dijo a ESPN la progenitora de Vladimir, luego de conocer el resultado de su escogencia para la inmortalidad en el béisbol estadounidense.

Vladimir Guerrero con su madre, Altagracia Alvino, junto a los mellizos Pedro y Sofía, y su nieta Vlaimel. (Foto: @VladGuerrero27)

Hoy todos disfrutamos las mieles del éxito de un hombre que ha puesto la bandera de nuestro país en alto, pero que fue azotado por los niveles más extremos de precariedad en una dura infancia.

Muchos solían preguntarse el ¿por qué su estilo de juego tan desprovisto de belleza o poco ortodoxo?, ¿por qué su agresividad en el plato?, ¿por qué le tira a todo lo que le lancen? Para esas preguntas hay una única respuesta, Vladimir jugaba para sobrevivir, como lo expresa en uno de sus artículos para The Magazine, el periodista Dan Le Batard.

“Vladimir, bebía de los charcos cuando era niño porque creció sin agua o electricidad en su casa. Entonces las cosas se pusieron mal. Un huracán se llevó el techo de la choza de su familia, dejando apenas un pequeño cuarto intacto en medio de la inundación, por lo que vivían siete miembros de la familia apiñados, compartiendo dos camas y cualquier cantidad de azúcar y leche que los helicópteros de rescate dejaran caer sobre ellos. Vladimir Guerrero recuerda ese desagradable olor y todas esas moscas. Dos décadas más tarde, todavía puede sentir el sabor del agua en aquellos charcos, y lleva ese sabor consigo a la caja de bateo cuando no siente que está dando la milla extra en el bateo”, relataba Le Batard.

El recordar de dónde había salido y la situación a la que no quería regresar fue una fuerza de empuje para un “Guerrero” que no tomó atajos, ni excusas que lo limitaran o detuvieran su deseo de salir adelante y que sin lo que muchos llamarían un juego bello, logró ganarse el respeto de todos en el béisbol y fuera del deporte.

Vladimir como muchos tuvo que recuperarse de decepciones, que pueden golpear con fortaleza y hacer pensar al más valiente en dar un paso atrás y olvidarse de esa meta que tanto se anhela alcanzar.

Un ejemplo de esto sucedió cuando Guerrero tenía 16 años; en ese entonces se juntó con su hermano mayor Wilton para ir a un campo de entrenamiento de los Dodgers, al cual llegó sin zapatos y se lastimó el tendón de la corva.

El jugador oriundo de San Cristóbal.

El episodio lo contó a Leonte Landino, de ESPN, el hermano de Vladimir, Ezequiel, quien en ese momento estaba firmado con el equipo de Los Ángeles.

Ezequiel le dijo a los directivos del club que, por orden de su mamá, Vladimir tenía que regresar a casa si no firmaba y, como represalia, ambos fueron echados por el equipo de la Liga Nacional.

En ese momento, el hoy inmortal no solo vio cómo se esfumaba su “oportunidad”, sino también la de su hermano, un peso con el que cargó y el cual nuevamente no fue suficiente para detenerlo y que en la actualidad les da una razón más para sonreír y saber que el triunfo ha sido alcanzado.

Sus tablazos descomunales, sus capacidades para golpear pitcheos fuera de la zona de strike, la potencia de su brazo desde los jardines, así como también su forma de correr en las bases son los elementos del juego que lo llevaron a estar entre los mejores jugadores de su época y de la historia del béisbol.

Pero sin dudas su deseo de superación y perseverancia lo han hecho un inmortal del Salón de la Fama de Cooperstown.

*Editor deportivo de MetroRD (colaboración para UniRD)