Ni tan genio ni tonto. Descubre para qué eres bueno y cómo aprenderlo

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Foto: William Iven / Unsplahs

“Todos poseemos diversos grados de las ocho inteligencias y las combinamos y utilizamos de manera profundamente personal”

SANTO DOMINGO.- Hay muchos etiquetados por brutos que posiblemente no lo sean y, de hecho, podrían hasta llegar a ser genios o, al menos exitosos. En la forma tradicional en que la escuela organiza los conocimientos y la enseñanza, son muchos los que caen en la carrera por sus bajos rendimientos, sin advertir que existen al menos ocho tipos de inteligencias, marcadas por las habilidades y las formas más propicias de aprender.

La clasificación de las denominadas inteligencias múltiples se atribuye al educador estadounidense Howard Gardner, quien sostiene que cuando las personas encuentren oportunidades para aprender con base en las capacidades se potenciarán sus posibilidades de desarrollarse en los conocimientos de las ciencias, artes, oficios y profesiones.

En el libro Inteligencias múltiples, usos prácticos para la enseñanza y el aprendizaje, Linda Campbell, Bruce Campbell y Dee Dickenson explican que Gardner no pretende ser limitativo en cuanto a la cantidad de tipos de inteligencias, pero que su teoría organiza y tipifica en estas ocho las habilidades de conocimiento.

“Si bien la mayoría de las personas cuenta con la totalidad del espectro de inteligencias”, por lo general alguien puede destacarse en dos o tres tipos y mostrar elementos de algunas otras, con limitaciones y dificultades para el resto, acclaran los autores.

“Todos poseemos diversos grados de las ocho inteligencias y las combinamos y utilizamos de manera profundamente personal”.

Lo importante para cada estudiante es encontrar cuáles son sus tipos de inteligencias más desarrollados, que tienen sus propias formas propicias de aprender y que pueden guiar también para encontrar la vocación y posibles oficios y profesiones. Tenerlo en cuenta ayuda a la hora de elegir carrera.

Identificar las inteligencias menos desarrolladas también puede ayudar a identificar las asignaturas a las que hay que poner más empeño para obtener buenos resultados académicos en la escuela y la universidad.

Pero sobre todo, cada tipo de inteligencia implica formas más favorables de aprendizaje y por tanto de estudiar.

“Los conocimientos básicos que todos los alumnos deben dominar, aquellos correspondientes a las áreas de las lenguas, matemáticas, ciencias sociales y naturales no necesariamente deben enseñarse de las misma manera a todos”, advierte el texto.

A continuación, la clasificación de las ocho inteligencias múltiples de Gadner, explicadas por el citado libro:

Lingüística. Consiste en la capacidad de pensar en palabras y de utilizar el lenguaje para expresar y apreciar significados complejos. Los escritores, los poetas, los periodistas, los oradores y los locutores presentan altos niveles de inteligencia lingüística.

Lógico-matemática. Permite calcular, medir evaluar proposiciones e hipótesis y efectuar operaciones matemáticas complejas. Los científicos, los matemáticos, los contadores, los ingenieros y los analistas de sistemas poseen un profundo manejo de la inteligencia lógico-matemática.

Espacial. Proporciona la capacidad de pensar en tres dimensiones, como lo hacen los marinos, los pilotos, los escultores, los pintores y los arquitectos. Permite al individuo percibir imágenes externas e internas, recrearlas, transformarlas o modificarlas, recorrer el espacio o hacer que los objetos lo recorran y producir o decodificar información gráfica.

Corporal cinestésica. Permite al individuo manipular objetos y perfeccionar las habilidades físicas. Se manifiesta en los atletas, los bailarines, cirujanos y los artesanos. En la sociedad occidental, las habilidades físicas no cuentan con tanto reconocimiento como las cognitivas aun cuando en otros ámbitos la capacidad de aprovechar las posibilidades del cuerpo constituye una necesidad de supervivencia, así como también una condición importante para el desempeño de muchos roles prestigiosos.

Musical. Resulta evidente en los individuos sensibles a las melodías, al ritmo, al tono y a la armonía. Entre ellos se incluyen los compositores, los directores de orquesta, los músicos, los críticos musicales, los fabricantes de instrumentos musicales y también los oyentes sensibles.

Interpersonal. Es la capacidad de comprender a los demás e interactuar eficazmente con ellos. Resulta evidente en los docentes exitosos, en los trabajadores sociales, en los actores o en los políticos. A medida que la cultura occidental ha comenzado a reconocer la relación que existe entre la mente y el cuerpo también ha comenzado a valorar la importancia de alcanzar la excelencia en el manejo de la conducta interpersonal.

Intrapersonal. Se refiere a la capacidad de la persona para construir una percepción precisa respecto de sí misma y de utilizar dicho conocimiento para  organizar y dirigir la propia vida. Algunos individuos con una profunda inteligencia intrapersonal se especializan como teólogos, psicólogos y filósofos.

Naturalista. Consiste en observar los modelos de la naturaleza, en identificar y clasificar objetos y en comprender los sistemas naturales y aquellos creados por el ser humano. Los granjeros, los botánicos, los ecologistas y los paisajistas se encuentran entre los naturalistas eximios.