¿Choque de culturas o intercambio cultural?

0
61

Laura Olivo describe sus primeras tres semanas estudiando en Taiwán

Kaohsiung (Taiwán).-Entonces en Taiwán la gente desconoce WhatsApp por lo que me vi en obligación de descargar Line. Que aplicación más mala… es lenta, no la entiendo… o sea no. Si ellos supieran lo fácil que es WhatsApp. Ni se diga de los que vienen de China, que no conocen nada más que no sea WeChat debido al gran control digital que hay en la sede de la muralla. En serio, no conocen Facebook e Instagram y usan WeChat para todas sus actividades: chatear, pagar en los lugares, jugar videojuegos, socializar, actualizar fotos, etc.

Laura Olivo.

Ahora, mi gusto adquirido, como buena dominicana, es sazón por to lo lao. Pues sepan que aquí yo ni sé donde está la sal en el super. De verdad, no la encuentro. Debe estar en una de esas fundas con muchas letras en chino por fuera. Aquí ponen todo en funda, hasta si voy a comprar un pollo en el food court, en una funda. Obvio no lo compro porque toda la salsa de bbq o lo que sea que tenga se va a quedar en la funda.

En la calle he encontrado muchos sabores diferentes que todavía no sé cómo se llaman… a veces muy dulces, muchas veces predomina el ajo (eso si es rico), creo que nuez moscada a veces… yo no se jaja…

El té de burbujas, ay el té de burbujas. Mi primer té de burbujas me dio un asco. El segundo lo pedí mezclado con café y leche y ahí sabía menos a té por lo que estaba bueno. El tercero lo pedí de miel y las burbujas dulces. Ahora compro té en lugar de café. Vaya usted a ver cosas.

Hablemos del pan de ajo: está en todos lados. Y es buenísimo porque le ponen como unos vegetales arriba. Pero entonces lo ponen en la bendita funda y toda la deliciosa pasta de ajo se queda en la funda. Yo no entiendo lo de la funda. Aquí viene otra: el famoso mooncake, tiene habichuela adentro. O sea una pasta de habichuela que yo no entiendo. Pero después pensé: “Laura en tu país hacen habichuela con dulce” y entra de nuevo lo del gusto adquirido.

Por lo menos ya voy entendiendo los fideos y los dumplings. Pero sigo sin entender los trozos de papa y batata en el helado. Aquí tienen unos helados famosos que son hielo rayado (yun-yun) con un reguero de frutas encima y las famosas burbujas. Entonces un día voy con unos amigos y muerdo un pedazo de batata (que si estuviera frita dominican style no me quejo creo, pero no, era hervida y yo no sé qué sabor tenía) que casi me da un yeyo.

Los mercados nocturnos: qué escándalo. El primer día me comí una salchicha y pollo frito. No conocía nada más. Y encima siempre había un olor a saliva. La segunda vez que voy me atrevo a pedir algo frito que al día de hoy no sé qué es pero estaba buenísimo.

Ese día me doy cuenta, pasando por un carrito de esos, de que el olor a saliva viene de los gusanos que fríen (no es tan común, o sea está en cada mercado nocturno pero como mucho 1 o 2 carritos) los cuales todavía no me atrevo a probar.

Ya en mis próximas visitas me atreví a comer cosas diferentes como un rollo de tripas de cerdo, puerco en caja china, pato asado en un wrap (diosmío, celestial) y té de helado de banana. Lástimas de la vida: no puedo comer mariscos ni huevos, ingredientes que constituyen mitad de los mercados nocturnos, o sea que me pierdo del 50% de la gastronomía taiwanesa porque se ponen creativos con esos huevos.

Eso sí, aquí le sacan hasta la última tripa al cerdo: todooo!!! Lengua, hígado, y como 8 cosas más que siempre venden como snacks.

En mi primera semana le digo a mis familiares: “oh, pero aquí manejan como locos!!! Se cambian de carril y de dirección como locos”; pero ahora entiendo que está permitido que los motores (es decir el 50% de los vehículos en la calle, otro 20% son buses) cambien de calle perpendicular pasando por el paso peatonal/zebra.

Ejemplo, si voy en la 27 y llegó a la Tiradentes, me puedo cambiar hacia la Tiradentes sin tener que dar la vuelta en U en la Lincoln. Hacen eso allá y se armaladecaín. Los buses son todos con aire acondicionado, y cada fila de asiento con un botón para pedir parada. Todo en este país está pensado para los discapacitados.

Para el festival de la luna la gente se vuelve loca haciendo barbacoas afuera de sus casas, por lo que el Costco y el Carrefour están llenos de gente y la carne se termina. Van felices con su compra en su pasolita de regreso a casa, que está dos esquina antes de la tienda. Sí, aquí a la gente no les gusta caminar, usan el motor hasta para ir “de un pronto al banco” (gracias Lírico). Este es el año del perro por lo que los calendarios en los lugares son con figuras de perros, pero vaya a ver usted qué perros, unas caricaturas de lo más chinas que me dan una risa.

Aquí hay dos tipos de días: el nublado en el que hay que salir de la casa obligado con el paraguas y la capucha porque le puede agarrar lluvia en cualquier momento a uno; y el que el sol está tan intenso que la gente prefiere salir en un día lluvioso. En serio. Tanto así, que las probabilidades de que el sol se acueste en el horizonte y lo pueda ver, es de un 70%. Increíblemente despejado, pero saturantemente caliente.

En diciembre no tengo ni un día libre, ni siquiera Navidad. Claro Laura porque aquí dan un mes de vacaciones cuando llega el Año Nuevo Chino que en 2019 será a finales de enero.

Las líneas telefónicas tienen unos planes loquísimamente baratos.

Hay templos en todas partes pero totalmente diferentes a La India. Son edificaciones grandes, de techos altos, con muchos detalles de la antigua China, y las deidades dentro son pequeñas. Estas representaciones la mayoría de veces son tres, el principal en el centro y una a cada lado.

En Kaohsiung (yo no sé nada de Taipei) la gente no habla inglés y es milagroso comunicarme. Seriamente. Hasta las señas de Asia y Occidente son diferentes porque cuando hago gestos grandes para explicar magnitud, me dan algo pequeño… jajaja. La gente no cocina en sus casas porque es muy barato comer en la calle. MUY.

Pero no generalicemos, solo llevo tres semanas aquí y mayormente viviendo la vida universitaria donde, por cierto, no tengo cocina. No tengo nevera. Sufrimiento eterno. Pero ok, sobrevivimos a base de té de burbujas y fideos.

En las mañanas la gente practica tai chi en mi campus, ciudadanos mayormente de edad. Mi biblioteca tiene 9 pisos. Mi campus está en una montaña donde ya hice el trekking, muy linda vista de toda la bahía Sizihwan. Hasta aquí mi reporte. Llevo menos de un mes y creo que me adaptaré muy bien. Me encanta.