Emilia Pereyra: “El periodismo y la literatura se nutren de la realidad”

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La escritora y periodista Emilia Pereyra.

SANTO DOMINGO (RD).-Emilia Pereyra, conocida cronista y escritora, reflexionó sobre periodismo y literatura en la Escuela de Comunicación Social, de la Facultad de Humanidades, en la estatal Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Con motivo de la celebración del 66 aniversario de la escuela, que dirige ahora Félix Almonte, la escritora recordó que “(…) cuando la literatura y el periodismo se hermanan los resultados son maravillosos”.

La autora de El crimen verde, El grito del tambor y Cóctel con Frenesí deploró que los medios informativos dominicanos no procuren el personal suficiente para dedicar a reporteros a elaborar, “con el rigor que demanda el género interpretativo”, reportajes o crónicas, géneros en los que se pueden  emplear recursos literarios.

A continuación la conferencia:

La literatura frente al periodismo contemporáneo

Parte del público que asistió a la actividad.

 

Por Emilia Pereyra

No podemos eludir que, en la actualidad, el periodismo se encuentra impactado por el avance vertiginoso de los adelantos tecnológicos que se han producido en los últimos años y que están cambiando nuestra forma de comunicarnos de manera cotidiana.

Algo semejante está aconteciendo con la literatura. Como sabemos, tanto en la literatura como en el periodismo trabajamos con la misma materia prima: las palabras, el lenguaje. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los objetivos de ambos campos de las humanidades son distintos. El periodismo tiene el propósito básico de informar, de transmitir novedades sobre acontecimientos y sucesos recientes. Además de expresarse a través del papel, por la radio y la televisión, el periodismo también se manifiesta a través de internet, como bien sabemos.

La literatura es el arte de la escritura expresiva; también se puede definir como la expresión artística que se manifiesta a través de la palabra escrita. Cuando producimos literatura estamos creando arte, con el maravilloso recurso de las palabras y las vastas posibilidades que nos ofrece la imaginación para hilar cuentos, novelas, poemas, etc.

En ese punto, es interesante preguntarnos qué está ocurriendo en esta época con la literatura y con el periodismo y analizar en qué momento se encuentran o se desencuentran estos campos distintos, pero al mismo tiempo hermanos.

Entre los debates que se suscitan con cierta frecuencia se encuentra el que se genera a partir de la siguiente pregunta: ¿el periodismo es literatura o ambos campos se contraponen?

Prevalecen opiniones diversas como existen analistas y autores que se ocupen del tema, pero lo cierto que periodismo no es literatura, y que literatura no es periodismo. No obstante, contamos con una corriente del periodismo, el denominado Nuevo Periodismo que se vale de recursos literarios para transmitir información a través de la elaboración de crónicas, reportajes, entrevistas,  perfiles, etc. Casi siempre, estos trabajos propios del periodismo interpretativo o del Nuevo Periodismo, que veremos más adelante, son reservados en los medios de comunicación a periodistas escritores o a periodistas que, aunque no son precisamente escritores, sí poseen una notable pericia para utilizar con elegancia las imágenes literarias en un contexto que busca profundizar en el hecho noticioso.

Naturalmente, cuando la literatura y el periodismo se hermanan los resultados son maravillosos. Entonces, el lector resulta beneficiado no solo con una prosa que le proporciona información de muy buena calidad, sino que le causa placer estético y le da dimensiones más profundas a la noticia.

Ese tipo de periodismo se ha cultivado y se cultiva con profusión en otros países como México, España, Argentina y Colombia.

Gabriel García Márquez, Premio Nóbel de Literatura 1982 y uno de los escritores latinoamericanos más relevantes, cultivó el periodismo literario, dentro de la corriente denominada Nuevo Periodismo, surgida en los Estados Unidos, en un contexto de significativos cambios sociales y culturales.  Esta corriente emergió a raíz de la publicación del libro A sangre fría, del escritor estadounidense Truman Capote, novela basada en un hecho real. En esta obra se combinan elementos literarios con otros derivados de la investigación y de otras técnicas periodísticas.

El ejercicio del periodismo literario implica el uso de recursos y técnicas de la literatura de ficción y otras corrientes consideradas hasta entonces incorrectas por el periodismo tradicional. Por eso, el Nuevo Periodismo significó una renovación en la manera de narrar en los reportajes, crónicas y entrevistas, utilizando recursos propios de la literatura y el periodismo.

En nuestro país, también se cultivaba con alguna frecuencia el Nuevo Periodismo, y podemos mencionar a algunos periodistas cultores como Ramón Colombo, Minerva Isa,  Eunice Lluberes y Vianco Martínez.

En España y en otras naciones, en las que el periodismo se ejerce con mayores recursos económicos, aun se percibe cierto uso de técnicas literarias en reportajes, crónicas y otro tipo de material periodístico. En nuestro país, esto es prácticamente inexistente.

¿Por qué menciono el elemento económico en este punto?

Simplemente porque si bien es cierto que hay que tener disponible buenos recursos humanos, con sensibilidad literaria y amor por la creación artística, en los medios de comunicación, también hay que dotarlos de tiempo para que se esmeren en su producción. Lamentablemente, ahora hay que comprar el tiempo con dinero. ¿Qué pasa en la mayoría de las redacciones de los medios de comunicación masiva de nuestro país? Pues, ocurre que no tienen el personal suficiente para dedicar a uno o dos reporteros para que se ocupen de elaborar, con el rigor que demanda el género interpretativo, reportajes o crónicas, en las cuales sí es posible emplear recursos literarios.

Las consecuencias de esa orfandad creativa son visibles en los materiales informativos de los periódicos. Usualmente se escribe con mucho descuido a la hora de elaborar una noticia o producir “reportajes” que no cumplen con los requisitos que requiere un género que busca profundizar y dotar a los lectores y las lectoras de varios puntos de vistas.

Lo más común es que encontremos en la prensa dominicana la publicación de “reportajes” que solo proporcionan información superficial, redactada de manera llana, y muchas veces con descuido, como suelen redactarse las noticias, en base a la antigua técnica de la pirámide invertida.

Así las cosas, en este momento sería muy raro encontrar muestras de periodismo literario en la prensa dominicana. De modo que,  en vez de acercarse, en nuestro contexto, la relación del periodismo y la literatura se distancia, sobre todo en materia de enfoque y en cuanto al uso de recursos estilísticos.

¿Pero qué pasa en materia de difusión? En el exterior, en países como España, Francia, México, Argentina, Colombia y otras naciones existe una intensa actividad literaria que se expresa a través de los medios informativos, con la publicación de suplementos literarios y culturales y de otros materiales que apoyan la labor de difusión de las obras de los escritores y escritoras.

Sin embargo, en la República Dominicana, los medios de comunicación cumplen de manera precaria con la labor de apoyar y difundir el trabajo literario y cultural. ¿Por qué? ¿Qué ha motivado que hayan desaparecido los suplementos culturales y las críticas de libros que antes publicaban los medios con periodicidad o mayor frecuencia?

El motivo no es solo de carácter económico. Se dice en los medios de nuestro país que la literatura y la cultura no venden, que no son atractivas para la publicidad, porque no tenemos un mercado de lectores amplio, lo cual es cierto. Pero también es verdad que prevalece en casi todas las esferas una falta de compromiso auténtico con el desarrollo de la educación, de la literatura y de la cultura.

Es obvio, entonces, que en este momento no se puede contar con los medios de comunicación convencionales, para que apoyen la promoción de la literatura y la cultura en general.

No obstante, en medio de este oscuro y largo túnel que atravesamos, sobre todo en nuestro país, ha emergido el Internet como un medio poderoso y rápido que llega cada vez más lejos y hace posible que surjan websites y blogs que se dedican a promover el libro y la literatura.

Se ha originado un intenso proceso de difusión de las obras literarias y de contenidos analíticos en la red. La profusión de websites y de blogs relacionados con la literatura es extraordinaria. Ya el interesado en los temas literarios puede acceder de manera rápida y gratuita a una cantidad impresionante de contenidos que contribuyen a aumentar sus conocimientos y a conocer autores, cuyas obras no aparecen fácilmente en las bibliotecas tradicionales.

Para los escritores consagrados y para los noveles, internet también ofrece incontables posibilidades para proyectar sus obras e intercomunicar de manera veloz a comunidades literarias localizadas en diversos puntos del mundo.

No tenemos idea de cuántos blogs y websites se dedican a la promoción de la literatura, pero deben ser muchos.

En una conferencia, pronunciada con motivo de su ingreso a la Real Academia Española, decía el reconocido periodista Juan Luis Cebrián, quien fue consejero delegado del diario El País, de España, que  “la creación de palabras en la red es permanente”: “Casi todos los neologismos son fruto de abreviaturas o formaciones del inglés, aunque el reinado de dicho idioma en el ciberespacio se ve amenazado por el chino. En la blogosfera, ya ha sido batido por el japonés, pues más de un cuarenta por ciento de los blogueros que en el mundo existen utilizan dicha lengua, frente a un 37 por ciento de angloparlantes y apenas un tres por ciento de hablantes del español”.

Pese a que el español no es la lengua más usada en el ciberespacio, tenemos que tomar en cuenta qué sucede con nuestro idioma, bajo el extraordinario impacto de la comunicación incesante, que se produce a través de internet.

Si bien reconocemos que la irrupción del internet contribuye a que la difusión sea mayor y más rápida que antes, no está aportando lo suficiente, para que aumente la calidad expresiva en los textos que nos ofrecen, sobre todo en los relacionados con el periodismo.

Como sabemos, la literatura se produce con dos elementos fundamentales: el lenguaje y la imaginación, y en estos momentos el español, nuestra lengua, es influenciado por la terminología puesta en boga por las nuevas tecnologías de la información. Mencionaremos, a modo de ejemplo,  palabras como internet, chat, I-Phone, software, hardware, bytes, píxel, chip, fax, backup, e-mail y hacker, tuitear, whatsaperar.

Esos términos forman parte de nuestra cotidianidad y ya se reflejan en los textos literarios y en las noticias que transmiten los medios de comunicación. Igualmente, tienen proyecciones en las aulas y en nuestra vida cotidiana.

Es comprensible que las novedosas formas de comunicarnos, surgidas en los últimos tiempos, a causa de la irrupción de las nuevas tecnologías, encuentren vías de expresión en la producción literaria y en el periodismo, pues tanto el escritor y escritora, el periodista y la periodista son testigos de su tiempo y en consecuencia dejan constancia sus observaciones.

Sin embargo, considero que a pesar de que tenemos hoy día tantas facilidades y avances, es imposible que la tecnología suplante nuestra imaginación y nuestra capacidad de pensar, abstraernos, reflexionar y de ser críticos. Esos recursos de la inteligencia, materia prima esencial para la creación, son netamente talentos que los seres humanos seguiremos desarrollando.

El periodismo y la literatura se nutren de la realidad. Son posibles gracias a la palabra y a la capacidad humana de crear nuevos enfoques. El periodismo, tiene que informar de manera inmediata, y la literatura nos da una dimensión más profunda y artística de la realidad y de los mundos imaginados. El reto es lograr que ambos campos sigan hermanándose y que la rapidez con la cual vivimos en esta época y las complejidades de la vida cotidiana no rompan un hilo conductor que ha legado obras fundamentales a la humanidad.

(Conferencia pronunciada el 06 de febrero de 2019 en la Facultad de Humanidades de la UASD.)

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Redacción UniRD
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