Román Castillo reafirma su vocación de artista plástico e ilustrador

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SANTO DOMINGO (RD).-A kilómetros de distancia, contactado vía WhatsApp y luego de unos minutos de espera, desarrollamos una entrevista con Román Castillo, artista plástico, ilustrador de libros de textos, dibujante y docente por espacio de 30 años ininterrumpidos en la estatal Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Responsable de ilustrar decenas de libros para Susaeta y otras casas editoriales, como Cosas Añejas, Enriquillo, El Lazarillo de Tormes o Luciernin, Román Castillo anda construyendo su sendero artístico desde que su padre le compró un estuche de acuarela.

Ahora, con camino andado, proclama satisfecho: “Cobro por lo que me gusta hacer, no hay nada mejor que el arte”.

Valora el valor social de los artistas y, como ejemplo, recuerda que “la Independencia de nuestro país se logró gracias a la concienciación a través del arte y la cultura”.

¿Quién es Román Castillo?

Qué se yo

Pero, te estoy entrevistando…

Lo sé.

Voy a publicar tu entrevista en la UniRD.

Pero esa es la respuesta que me sale a esa pregunta

¿Cómo te inicias en el arte?

Mi padre me compró un estuche de acuarela estando en la primaria y luego me ponían a dibujar mapas en la pizarra en la asignatura de Geografía y en la de Biología, células, entre otras cosas. Luego me inscribo en la Escuela Nacional de Bellas Artes (ENAB), 14 años tenía. Era 1983, aún recuerdo mi matrícula 83-216.

¿Qué recuerdas de tu época de estudiante en la ENAB y cuáles fueron los maestros que influyeron en ti?

Fue una experiencia exquisita, era la primera vez que estaba en una institución que sentía como un círculo especial y cerrado, aunque no lo era, pero había mucho respeto. Casi todos los profesores formaron parte esencial en mi formación, ya que todos se comprometían con la causa, pero puedo señalar algunos que marcan siempre: Nancy Rosado, Frank Almánzar (nos ayudó a crear conciencia social), Amable Sterling, Marianela Jiménez, Roberto Flores, José Ramírez Conde (Condecito), Gaspar Mario Cruz, entre otros.

Cuando sales de la ENAB, ¿qué rumbo tomaste?

Llevaba paralelamente la universidad, estudiaba Técnico en  Artes Publicitario en la Escuela de Artes de la Facultad de Humanidades de la UASD (ese era el único título superior que existía en artes en ese momento en el país). Al salir de la ENAB no estaba seguro que sería de mí, fue después que seguí desarrollándome en la UASD y por ahí encontré un pedacito de lo que hoy soy.

¿Cómo fue el proceso de llegar a convertirte en docente de la hoy Facultad de Artes de la UASD?

Se lo debo a Amable Sterling y mi padre Juan Castillo, era alumno de Dibujo Avanzado y Composición 1 (ART-227) , de los miércoles y viernes, la misma sección que hoy poseo. El maestro me motivó a que participara en el concurso para Monitores que se estaba organizando en la Escuela de Artes Plásticas. El maestro Sterling era director de la escuela. En un principio yo estaba renuente, pero tanto él como mi padre me motivaron.

¿Dónde fue tu primera exposición y en qué año?

Cada año la Escuela Nacional de Bellas Artes realizaba una muestra de los mejores trabajos de cada asignatura y profesor, eso era en el Palacio de Borgellá, donde estuvo la escuela después de haberla mudado de otro local en la misma Zona Colonial. Después recorrimos varios lugares con un proyecto denominado Plaza de Jóvenes Artistas, la iniciamos todos los últimos sábados del mes en el Parque Colón y la llevamos a Altos de Chavón. Finalmente es en el Colegio de Artistas Plásticos, donde presentamos una muestra como graduados denominada Objetivo 4, era el 1997. Manuel Barias, Ramón Segura, Lisandro Orozco y Román Castillo.

Veo que hablas del maestro Amable Sterling, ¿Alguna influencia de Sterling en tu obra?

Específicamente de la figura humana y las puntualizaciones anatómicas. En principio trabajé muchas figuras aladas en honor a él, por el tema de Ícaro, fue su primera exposición individual después de 20 años de graduado. Después los temas lo bebía del maestro Ramón Oviedo

¿Qué diferencias ves en tu época de estudiante con la de hoy?

Mucha. Era muy soñador como alumno, ahora soy un pendejo que aprendió a disfrutar de lo que sabe hacer. Soñaba con impresionar a los demás, hoy aprendí que es a mí a quien debo impresionar. Cada experiencia es un desafío para mí mismo.

Dando una vuelta por el mundo comercial, ¿cuál ha sido tu experiencia?

He colocado bastante trabajos tanto en el mercado nacional, como internacional. Recuerda que al tener la doble formación, artista plástico e ilustrador, he podido conseguir las habichuelas de lo que estudié.

¿Algunos trabajos o encargos que destaquen?

Sí, le realicé un retrato para festejar los 15 años de la ahijada de los Reyes de España, lo realicé al lápiz de color, era un papel Fabini entero color verde. Tengo de experiencia que después de concluirlo y estando en la mesa colocado, mi hijo más pequeño tomó los lápices de colores y redibujó sobre el retrato. La suerte fue que no hubo que hacerlo nuevamente, sino que pude corregirlo.

«Era muy soñador como alumno, ahora soy un pendejo que aprendió a disfrutar de lo que sabe hacer».

¿Por dónde va tu experiencia docente en la UASD?

Inicié por concurso como Monitor de la Cátedra de Dibujo en el año 1989. Gané concurso de oposición como Ayudante de Profesor para la misma cátedra en 1993. Como me han reconocido el historial docente, actualmente me reconocen 30 años en la labor docente, tengo el grado de Profesor Adjunto y con carga docente al 50% por resolución del honorable Consejo Universitario.

¿Cómo haces para combinar las tecnologías en el mundo del arte y llevarlas a las aulas?

Estudié para eso, una universidad española convocó a docentes latinoamericanos que desearan obtener título para formar en el área de las Artes Visuales a través de las TIC’S. Y apliqué para ello y duré un año estudiando en línea.

¿Piensas que desde el arte se pueden hacer transformaciones políticas?

Todas. Desde la antigüedad ha sido así. El artista es el mejor exponente de eso. La Independencia de nuestro país se logró gracias a la concienciación a través del arte y la cultura, solo por agregar un ejemplo.

En 30 años de docencia han sido muchos los talentos que has cosechado, ¿puedes citar algunos?

Muchísimos. Iniciando por los mismos profesores jóvenes de la Facultad de Artes: Orestes Toribio, Johnny Jiménez, Andy Castillo, Grupo Moro Studios, Rafael Cabrera, Edward Reyes, Rosa Chez, Werner Olmos, Santos Méndez, Ernesto Plácido, Pablo Celso Sánchez, Diego Almonte, Camilo Familia, Lissette Nin, Leyni Canela, Santiago Nolasco, etcéteras, etcéteras, etcéteras y muchos etcéteras.

¿De dónde viene el mote «El Líder»?

Cuando estaba en la gnosis nos hablaban de que debíamos derogar positivamente para atraer buenos augurios y desde ese momento comencé a llamar a todos los que me rodeaban “Líder» con el objetivo de que se motivaran a seguir hacia delante.

¿Por qué los ojos pronunciados o los peces en tu obra?

Es una combinación entre el negro cimarrón, asustado y el pez capturado.

¿Te mueven las aspiraciones políticas a lo interno de la universidad?

No, personales no.

Finalmente, en la carrera de todo docente siempre hay anécdotas en las aulas.  ¿Alguna que quisieras compartir con nosotros?

Claro, llegó una vez un joven a Dibujo Avanzado y Composición II, pedí que todos colocarán sus ejercicios en la pared. Después pegué los mejores ejercicios que había seleccionado del cuatrimestre anterior. Observaba al joven casi con los ojos saliéndose de las órbitas y le pregunté que cuáles eran sus dibujos y allí comprendí que el joven era de Dibujo 1 y estaba allí por error, confundió el aula.

¿Alguna frase para despedir nuestra entrevista?

Cobro por lo que me gusta hacer, no hay nada mejor que el arte.

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