El cierre de las aulas por la pandemia causó vacíos y retrocesos en alumnos

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Fuente externa

En abril de 2021, solo el 25% de los estudiantes accedía a los programas de educación a distancia por televisión 

La propagación del coronavirus impactó significativamente la formación académica, la salud psicológica y el bienestar de los estudiantes de la población mundial, y de forma significativa a la de América Latina, tras el cierre total o parcial de los centros educativos a nivel básico, medio y superior.

Según se detalla en la investigación denominada “Dos años después, salvado a una generación”, las escuelas de América Latina y Caribe se encontraban completa o parcialmente cerradas durante 58 semanas, lo que la convirtió en la tercera región más afectada después de Asia del Sur y América del Norte.

Se trata de un estudio realizado por el Banco Mundial, en colaboración con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), sobre los efectos negativos de la pandemia del COVID-19, que parte de la realidad de que alrededor de 170 millones de niños, niñas y adolescentes de la población global se vieron totalmente privados de educación presencial por aproximadamente uno de cada dos días efectivos de clase.

Basado en el documento, para los primeros grados, los estudiantes de menor edad y la población en condición socioeconómica más baja, las pérdidas de aprendizaje proyectadas y reales se consideran muy altas.

Se estima que al menos cuatro de cada cinco estudiantes de sexto grado no serían capaces de entender e interpretar adecuadamente un texto de longitud moderada, como consecuencia de las lagunas y retrocesos experimentados en las dinámicas de aprendizaje.

La evidencia obtenida a través de las Encuestas Telefónicas de Alta Frecuencia (HFPS) mostró que, hasta mediados de 2021, cuando la mayoría de las escuelas de la región aún estaban total o mayormente cerradas, la asistencia había bajado, en promedio, un 12% en comparación con los valores pre pandemia.

Tras el peligro de la deserción masiva de estudiantes, la mayoría de los países desarrollaron plataformas en línea para asegurar la prestación del servicio educativo. De este modo, también se implementó la transmisión de la docencia vía televisión, la radio y/o mensajes de textos, como ocurrió en República Dominicana.

No obstante, el alcance resultó precario. El informe cita otro estudio del Banco Mundial, que registra el deficitario acceso del estudiantado a los materiales de clases preparados por las autoridades educativas dominicanas y servidos por distintas plataformas.

“La proporción de estudiantes de primaria que miró programas de televisión de educación a distancia fue del 52% en noviembre de 2020, pero descendió al 25% antes de abril de 2021. Además, el tiempo dedicado a tal actividad en abril de 2021 equivalió a entre el 10% y el 12% de la duración total del programa”, cita como ejemplo.

Al respecto, resalta que “los sistemas educativos de ALC han hecho un gran esfuerzo para enfrentar la pandemia y garantizar la continuidad educativa con estrategias de educación a distancia. Sin embargo, la respuesta se encontró con numerosas limitaciones debido a una gran variedad de factores”, detalla el informe.

Entre esos obstáculos, refiere el mal estado de la conectividad en la región, el acceso desigual a los dispositivos necesarios para la educación a distancia, las complejidades para la implementación de la estrategia de respuesta específica, la falta de preparación de los docentes para la educación a distancia y las limitaciones institucionales.

“La combinación de estos factores acabó afectando la efectividad de la educación a distancia”, insiste.

En camino a la recuperación y restauración del sistema educativo en las diferentes regiones del mundo, incluyendo a América Latina y el Caribe, se señalan algunos pasos estructurales, que son la reapertura de las escuelas, el fomento de la inscripción de los estudiantes, evitar la deserción, consolidar un currículum académico, evaluar el nivel de aprendizaje e implementar programas de recuperación de aprendizaje.

En este aspecto el texto resalta a República Dominicana como uno de los seis países de la región que aplicaron programas de refuerzo y recuperación; también se consideraron los esfuerzos de México, Colombia, Brasil y Uruguay.

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