Cómo la vida intensa y versátil de un estudiante deportista se convierte en emblema de la universidad pública, primada de América
SANTO DOMINGO (RD).- Como cuando los números romanos nos obligan a pausar para descifrarlos… así pasa cuando la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) celebra los XLIV Juegos Deportivos Tony Barreiro. Es la versión número 44 de estas competencias, una tradición rica no solo en orgullo institucional y emociones en el terreno de juego, sino además de simbolismo histórico y de lucha política y social.
Este sábado 15 de noviembre, la academia estatal dejó formalmente inaugurado el ciclo de competencias, que se cerrará el próximo sábado 22, en el marco de las celebraciones por el 487.º aniversario de la Primada de América, luego de meses de eliminatorias.
En lo que las autoridades académicas han calificado como “una gran fiesta universitaria”, una tradición institucional de más de cuatro décadas, participarán 1,800 atletas de la sede central y los 32 centros regionales, subcentros y recintos de la UASD, que se disputarán el medallero de 23 disciplinas.
Motivos de orgullo
La adrenalina y el sentimiento de orgullo están por lo alto no solo entre atletas sino además entre los gestores, puesto que la academia acaba de participar con éxito en los Juegos Deportivos Universitarios Nacionales, en los que conquistó el primer lugar en las disciplinas de béisbol, atletismo, taekwondo, voleibol, ajedrez y judo masculino; el segundo lugar en voleibol de sala y de playa y el tercero en baloncesto y sóftbol masculino, lo que le permitió obtener la copa como universidad ganadora de la competencia, según resaltó el rector Editrudis Beltrán Crisóstomo, en el discurso central de apertura de los Tony Barreiro.
“Nuestros deportistas han elevado hasta la cúspide el orgullo de ser uasdianos”, expresó.
Extremo en el deporte, extremo en la lucha política
Esa marcada apelación al sentido de pertenencia a la Alma Mater viene dado desde el nombre mismo de los juegos y de lo que representa Tony Barreiro en la historia de la UASD. Y del país.
Oriundo de Higüey, alumno del colegio La Salle en Santo Domingo y posterior estudiante de Ingeniería en la UASD, Barreiro se destacó desde muy joven como un atleta multifacético de renombre. Jugó béisbol y baloncesto e, incluso, se erigió en uno de los principales exponentes nacionales en la pesca submarina a pulmón. “Conoció todas las costas dominicanas y las rías de los ríos más caudalosos”, resalta su hoja biográfica refrendada en diferentes fuentes.
Pero el dato de mayor relevancia para la historia política nacional es que Jesús Antonio -así se llamaba- cayó en combate un 23 de diciembre de 1963, mientras luchaba por la reposición del gobierno constitucional de Juan Bosch, derrocado tres meses atrás en un golpe de Estado. Su muerte se produjo en Las Manaclas, junto a sus compañeros del frente Comandante Enrique Jiménez Moya, del movimiento 14 de Junio.
Aquella no fue su primera participación en la lucha revolucionaria, pues su visión de la cosa nacional lo había llevado a combatir la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo (1930-1961), lo que le causó caer prisionero el 8 de septiembre de 1959. Fue torturado en la cárcel de La 40 por agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) y fue condenado a 30 años de trabajos forzados, aunque recobró su libertad tras el ajusticiamiento del tirano.
Libertaria, comprometida y convulsa
Con su exaltación, la considerada universidad más vieja del nuevo mundo refleja una estrecha adhesión a una tradición de involucramiento con las gestas revolucionarias de gran parte del Siglo XX, cuyos remanentes se dejaban sentir en el ambiente universitario hasta bien entrada la presente centuria, con frecuentes manifestaciones de protestas en el interior y en los alrededores de su campus central y varios de sus centros regionales.
Es un largo historial de luchas al que se atribuyen conquistas reivindicativas, aportes a las libertades públicas, así como también desórdenes internos y prolongadas interrupciones de docencia, además de vidas ofrendadas por un ideal.
En esta línea, a Tony Barreiro se suman líderes uasdianos como Sagrario Díaz, Amín Abel Hasbún y otros que se destacaron en la defensa de causas universitarias o en procesos políticos nacionales y cayeron ya sea en medio de protestas o perseguidos por regímenes represivos.
Es por ello que este sábado 15, sin necesidad de hacer mención directa a estos sucesos, el presidente del Comité Organizador de los Juegos Tony Barreiro 2025, el secretario general de la UASD, Pablo Valdez, resaltó como valor agregado de esta versión la estabilidad que en los últimos años muestra la casa de altos estudios, sin disturbios que interrumpan de forma brusca las labores docentes y administrativas.
Esta tranquilidad, sostuvo el académico, “les da garantía a los juegos de que van a concluir sin ningún tipo de problemas, y sabemos que en la posteridad esta armonía institucional va a permanecer en el tiempo”.
En esta XLIV versión de los Tony Barreiro, el extraordinario deportista que murió defendiendo sin límites sus convicciones políticas sigue marcando con su legado las actividades que llenan de orgullo a los uasdianos, enfocados ahora en avanzar en un clima más armónico y estable.
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