Elogio del mango, esa fruta grata

0
299

Hoy estuve en la Feria del Mango de Baní. Probé 16 tipos de mangos y casi me reviento. Cuando era pequeña no había tantos mangos. Y aunque hoy mi hermana los desprecia, yo sigo teniendo una gran nostalgia de los de Monte Plata, que no he vuelto a comer en ningún otro sitio. El mango maracato (siempre vivo en mi corazón), el chilo, el mameyito y el guerrero. Y ese otro mango extraordinario (porque poca gente lo tenía por ese entonces), llamado “de a libra”.

En su libro “Itinerario histórico de la gastronomía dominicana”, Hugo Tolentino Dipp recoge que este último fue traído de Venezuela “Por don Francisco de la Mota”. También recoge estos versos de Juan Antonio Alix: “Los mangos dizque hacen daño / según los facultativos / si el mango fuera dañoso / ya nadie estuviera vivo”.

“Es cosa sabida que en época de mangos, en el pico de la cosecha, que viene a ser para los llamados criollos entre junio y julio, la venta de arroz, habichuelas y tubérculos, disminuye sensiblemente, tanto resulta su importancia en la alimentación de los más pobres. Es un dicho popular «que en tiempo de mango nadie pasa hambre»”, dice. ¡Ay, ombe! Esto último me recordó a Máximo Gómez, prócer independentista, tan banilejo como los mangos más sabrosos que produce este país.

En 2011 visité la humilde casa que lo acogió en la Isla de Tigre (Amapala, Honduras), y el alcalde del lugar me regaló una fotocopia de su diario. En uno de sus pasajes, Máximo Gómez confiesa la espantosa miseria en la que sobrevive durante su estancia en Jamaica, a su salida de Cuba, en una carta dirigida a su hija Clemencia.

“En aquellos momentos lloraba porque ustedes me pedían pan, y yo no tenía pan que darles. Y añade: “Nos estamos manteniendo casi con mangos”. ¡Ah, el mango! Esa fruta “grata”, como dice Alix en otra décima. Grata y salvadora, añado yo.

(15 de junio de 2017).

Subscribete a nuestro boletín de noticias

También recibirás información exclusiva para ti!
Email address
Secure and Spam free...