Judith Leclerc, su propia vivencia tras mil historias de esperanza

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SANTO DOMINGO (RD).– Ella ha publicado “Mil Historias” de esperanza, pero el suyo es, de por sí, un testimonio de vida inspirador. La comunicadora Judith Leclerc revela que su dedicación a difundir vivencias positivas surgió de una transformación propia, en lo personal y en lo profesional, y que en el centro de ese giro estuvo su relación con Dios.

La productora y conductora del programa televisado Mil Historias proyecta en su espacio la vida de personas que, en medio de situaciones extremas, como la pérdida de extremidades, o bajo la más cruda pobreza saben enfrentar la vida con esfuerzo, creatividad, fe y entusiasmo.

Pero no siempre fue así, narró el domingo la experimentada periodista ante un grupo de colegas reunidos en el salón de actos de la parroquia San Antonio de Padua, de Santo Domingo. Recuerda cómo se peleaba para que en los medios en los que trabajó le asignaran las historias más trágicas, más violentas y controversiales, con el objetivo de hacer un trabajo con el que llegara a destacarse.

Casos de abusos sexuales a menores de edad, el seguimiento a los crímenes de un asesino en serie, la muerte masiva por el incendio de una cárcel, por ejemplo.

“Ahora que cuento historias de esperanza, historias de luz, piso firme, no  piso sin él, todo lo que hago lo hago con él”

Judith-LeclercFruto de esa experiencia entendió que debía dedicarse a escribir para la esperanza, aun cuando en los medios nadie creía en ese tipo de trabajo y cuando la rentabilidad no prometía que se pudiera sostener económicamente.

Leclerc fue la charlista invitada por Signis República Dominicana, asociación católica para la comunicación, al conversatorio Comunicar la Esperanza, en respaldo y preparación para el Congreso Mundial de Signis, que se celebrará este mes en Quebec, Canadá, y que tiene como centro comunicar historias positivas.

Naivi Frías, presidenta de Signis Dominicana, resaltó que ese es también el tema del mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de las Comunicaciones este año.

La cita se dio previo a la misa de los comunicadores católicos que, como el segundo domingo de cada mes, celebró la Parroquia San Antonio.

“Ahora que cuento historias de esperanza, historias de luz, piso firme, no  piso sin él, todo lo que hago lo hago con él”, indica Leclerc mientras señala hacia arriba, en alusión al señor Jesucristo. “Hasta las historias tienen que ser que yo sienta que Dios las pone en mi corazón, tienen que ser historias que realmente merezcan ser contadas, que llenen a la gente de esperanza”.

Judith-Leclerc-con-mil-historiasProvoca reacciones. Mil Historias, un espacio que ya tiene 10 años, se transmite en la actualidad cada sábado a las 9:00 de la noche por el canal Digital 15 y los lunes a la misma hora por Telemicro Internacional. En su canal de Youtube también goza de un amplio número de seguidores.

La audiencia conoció el caso de un hombre que perdió sus dos piernas mientras se escondía en el frigorífico de un barco en el que iba de polizonte. Ese hombre no solo encontró cómo procurarse su sustento, sino que también ayuda a otros en los hospitales llevando a los enfermos charlas de esperanza y motivación.

Otra experiencia que le llena de satisfacción es la de Santa, una mujer con 12 hijos, soltera, que mantenía a sus muchachos con lo que conseguía lavando autos. Pero a la familia le faltaba una casa adecuada.

“Sonó el teléfono al otro día y me dice un señor que si puedo ir a donde la lavadora de carro. Mi hermana y yo vamos sin saber con quién nos vamos a juntar. Cuando llegamos al lavadero de carros. .. ellos ven que llega este hombre alto fuerte, fornido, y todo el mundo se manda hacia él. Era un pelotero de Grandes Ligas, súper famoso que yo no conocía, se llama José Valverde, y le compró a Santa una casa valorada en un millón y medio de pesos”, cuenta Judith.

Pero hasta este final feliz se convirtió en una prueba de fe, porque el jugador postergó el cumplimiento de su promesa para el final de ese año, cuando regresara de su temporada en Estados Unidos. Algunos en el entorno de Judith empezaron a pensar que el deportista le estaba tomando el pelo. Sin embargo, ella mantuvo su confianza y Valverde cumplió su palabra.

Ahora, las mil historias que nos trae Judith Leclerc testimonian la esperanza en el cambio social para que “nadie hable de imposibles”.

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