SANTO DOMINGO (RD).-Itania María, periodista y psicóloga, se inscribe en la amplia lista de docentes universitarios de República Dominicana que se esfuerzan día a día para desarrollar, con el mayor éxito posible, el proceso de enseñanza aprendizaje desde el entorno virtual que, de forma abrupta, impuso la pandemia de la COVID-19.
“Es un proceso que demanda de mucha creatividad para que los estudiantes puedan engancharse en los contenidos, en este nuevo entorno a distancia”, cuenta. Y asegura que ha ido desarrollando su plan docente sin mayores dificultades.
Pero en el camino de casi un mes recorrido en el actual cuatrimestre que imparte en una de las escuelas de Comunicación Social del país, Itania María recuerda un día en que la docencia no se pudo desarrollar. Los problemas de conexión en internet y la falta de energía eléctrica, tanto en su casa como en los hogares de varios de sus alumnos, impidió agotar las horas de clase ese día.
Los cortes eléctricos son una constante en República Dominicana, donde con cierta frecuencia se generan protestas en contra de los apagones, pero tampoco faltan las quejas por el servicio de internet.
Solo en diciembre pasado, los usuarios de Claro, la principal telefónica del país, presentaron 12,667 reclamaciones por problemas con el servicio de internet, de esas, 8,537 (el 67 %) fueron por asuntos relacionados a la calidad.
Altice, segunda en cantidad de clientes a nivel nacional, acumuló 3,982 reclamaciones y aunque presenta cero en calidad de servicio, tiene 1,920 por averías, conforme los datos que registra el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel).
Durante todo el periodo de emergencia por la COVID-19, que tuvo su primer caso en el país el pasado 1 de marzo y forzó al Gobierno a adoptar una serie de medidas que implicaron el teletrabajo para mantener el distanciamiento social, las quejas en las redes sociales por lo lento de servicio de internet han sido una constante.
Sin embargo, el caso no es exclusivo de República Dominicana. En toda América Latina, los estudiantes identifican los problemas de conectividad coma la principal dificultad que han tenido que afrontar para continuar sus estudios universitarios durante la pandemia.
El dato lo arrojó el informe “COVID-19 y educación superior. De los efectos inmediatos al día después” realizado por el Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (Iesalc).
El director del Iesalc, Francesc Pedró, al dar a conocer el informe durante un encuentro virtual con rectores universitarios de América Latina, destacó que esas dificultades de conexión a internet son mayores en Iberoamérica que en el resto del mundo.
“Las estadísticas muestran que solo el 51% de los hogares en América Latina dispone de los dispositivos y banda ancha apropiados para garantizar la educación a distancia con estándares de calidad”.
A Pedró le resulta paradójico que se esté pidiendo conectividad en la casa a los estudiantes, mientras se desechan otras tecnologías, como la televisión, la radio y la que es más importante, los teléfonos celulares.
El estudio del Iesalc también encontró como a los estudiantes iberoamericanos les incomoda menos el distanciamiento social que en el resto del mundo, pero destaca lo difícil que les resulta tener un horario regular para seguir la educación a distancia.
Las principales dificultades de los estudiantes de educación superior durante la pandemia según las cátedras Unesco (Unesco, 2020).
¿Cómo reaccionas a esta información?



