La exposición «Bodies», dotada de amplio material didáctico

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SANTO DOMINGO (RD).- Lejos de tornarse en una exposición de puro entretenimiento o de morbo por la muerte, la exhibición «Bodies: cuerpos humanos reales» se presenta como una especie de curso express de anatomía, en el que los conocimientos sobre el funcionamiento del organismo encuentran en los cadáveres plastinados los aliados ideales para mejor hacerse entender.

Un recorrido de unos 40 minutos se divide en salas que se especializan en los sistemas nervioso, óseo, muscular, circulatorio, alimenticio, respiratorio, reproductivo y otros, valiéndose de decenas de vitrinas que exhiben órganos, trozos de cuerpos y modelos completos.

Estudiantes de primaria y secundaria encuentran allí un amplio muestrario para sus clases de Ciencias Naturales, una mejor manera de entender y ver en dimensiones reales de qué estamos hechos los humanos; mientras que cualquier universitario de las carreras de Medicinas, Psiquiatría, Psicología y afines confirma y refuerza sus conocimientos con cada pieza.

Una cosa es aprenderse la fisiología y distribución del corazón y otra cosa es observar uno con sus dos ventrículos, arterias y demás. O bien el cerebro, el hígado, el intestino, los órganos reproductores, en fin…

Láminas infográficas más grandes que un adulto complementan la información con datos e ilustraciones, que el visitante puede guardar en su celular para estudiar con más detenimiento, ya que está permitido realizar fotos y vídeos.

Y sí es bueno captar las imágenes, porque el recorrido expone demasiada información para procesar en tan poco tiempo.

Si bien la muestra ha causado controversia en muchos países, al menos la de Santo Domingo exhibe pocos cuerpos en posiciones de esas que solo asume gente viva y que a muchos indignan por entenderlas irreverentes ante la memoria de los difuntos. Entre las excepciones, hay uno en posición de jugador de baloncesto con un balón real en la mano.

Bodies se exhibe en la plaza Sambil. Los fines de semana, la taquilla es de 400 pesos para adultos y 250 para menores de 14 años, con 50 pesos menos en cada caso si es de lunes a viernes (a excepción del martes, día en que no abren). Cada 10 minutos entra un grupo, porque en ese ritmo se libera la primera sala para que los visitantes vayan pasando a las siguientes.

Aquí entra el otro elemento por el que ha sido criticada la exposición: el uso con fines de lucro de seres humanos fallecidos, cuyos cadáveres han sido donados, en unos casos, o no reclamados, en otros.

No hay sangre, pero sí órganos, huesos, dientes y músculos disecados, expuestos por completo o mostrados en corte, según el interés didáctico para el que sirva en esa sección.

A los cuerpos se les eliminan piel, nervios, venas y tejidos blandos, todo lo más vulnerable a descomposición. Pero cuando se trata de mostrar la distribución y el funcionamiento de estos componentes, se recrean con elementos sintéticos o se presentan en forma real, lo que conlleva a un trabajo más exhaustivo para su conservación.

La técnica de «plastinizados» permite extraer el agua, la grasa y otros fluidos para reemplazarlos por polímeros (plástico) y obtener un cuerpo que se conserva y que se presta a ser colocado de cualquier forma.

La exposición, que de manera constante recorre varias países, llega a su final en República Dominicana, pues estará abierta hasta el 31 de octubre.

 

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