La Inquisición operó en Santo Domingo, plantea el historiador Joan Ferrer Rodríguez

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Un español que aprendió a fumar tabaco en la isla fue condenado en España luego de que su mujer lo denunciara a la Inquisición

SANTO DOMINGO (RD).-El historiador Joan Ferrer Rodríguez enumeró varios casos de procesados por la Santa Inquisición en la isla Española y en otros países del Caribe, al abordar la práctica de la magia durante la época colonial.

“Para que tengan una idea, porque se tiene la percepción de que en el Caribe o la Española, en esa primera etapa no funcionó la inquisición y, bueno, yo he conseguido enumerar, para los siglos XVI y XVII alrededor de unos cien casos que me ha permitido la documentación”, dijo Ferrer Rodríguez,  al pronunciar su discurso de ingreso como miembro nacional correspondiente a la Academia Dominicana de la Historia.

“La verdad es que hay asuntos bastante pintorescos”, dijo. “También quiero enseñarles unas actas de unos individuos que aparecen reconciliados en la Catedral de Santo Domingo, en 1656, que es lo que he mencionado, que me parece que son personas que habían sido capturadas en alguna expedición o personas que quedaron varadas en algún puerto de La Española”, dijo.

“En el Siglo XVI, por ejemplo, tenemos una María Hernández que acostumbraba a echar las habas  Echar las habas era predecir el futuro a alguien. Yo les he mencionado en su defecto que se usaban caracoles o granos de maíz. Le predecían el futuro en medio de una ceremonia. Tiraban las habas y, dependiendo de la manera en que cayeran, pues le leían el futuro a las personas. Esta señora estaba acostumbrada a echar las habas y fue condenada en 1532 a la pena de destierro y a cien azotes por su condición de hechicera y alcahueta”, dijo.

En cuanto a Catalina Barba, quien dirigía un prostíbulo en la ciudad de Santo Domingo, fue procesada junto a la flamenca Gertú Corona, porque llevaban a cabo extraños ritos y sacrificios. “O sea, se encerraban en una cámara secreta y golpeaban el suelo con los pies mientras bailaban alrededor de un brasero de hierro”.

“Cristóbal Camacho era un especialista en pócimas y brebajes, elaborados a base de polvo y grano de maíz, y era entendido en un antiguo juego de mano con las cartas que se llamaba ´masecoral´”, dijo el investigador.

“Tenemos a Ana María de Robles, que ya fue procesada en Cartagena, acusada de bruja y de asistir a las juntas y a los aquelarres y confesó haber aprendido tres conjuros de cierta persona en Santo Domingo. Salió en un acto de fe con insignias de bruja y hechicera, hábito de reconciliada y una soga en el pescuezo. La sentencia incluyó además, hábito por año, cien azotes, confiscación de bienes y destierro por diez años”.

En cuanto a Isabel de Barrientos, dijo que era natural de Santo Domingo. “Se le acusó de efectuar el sortilegio del vaso de agua con clara de huevo y la oración del señor San Juan  Bautista. Salió en el Acto de Fe particular realizado en la Catedral de Cartagena en 1627, con insignias de bruja y hechicera. Abjuró de levi y recibió orden de destierro por espacio de tres años”.

Relata el caso de Antón Carabalí, un esclavo de la etnia carabalí residente en La Habana. “Fue acusado de brujo, hechicero y de tener un pacto con el demonio y recitar conjuros. Reconoció, con cierta dificultad, que era curandero de ciertas enfermedades. Que el demonio grande había tenido lugar de engañarle por ser nuevo en la fe y no bastante instruido por su corta  capacidad y haber poco que había llegado a esta parte. El alegaba que el Diablo le asignó un compañero a un diablillo que se llamaba Pablillo. A ese señor se le imputaron 150 asesinatos durante el proceso que se le siguió en la inquisición de Cartagena y dijo que lo hizo vengando a dicho Pablillo, por el daño que le hacía. porque dicho Pablillo andaba por las pulperías comiendo y fumando, acompañando a Antón Carabalí. Parece que lo agraviaban y, bueno, eran unos tipos bastante vengativos por lo visto.

Anton Carabalí se evadió de la cárcel de la inquisición y fue capturado varios días después gracias a los pregones que se pronunciaron al efecto. Fue reconciliado en 1628 y condenado a recibir 200 azotes, dos años de cárcel y encierro perpetuo en Cartagena, en cuyo  Colegio de los Jesuitas recibiría las instrucciones de la fe.

También recoge información histórica sobre los conversos judíos en la isla. Como el caso de “Luis de Paez, un converso judío que estaba circuncidado”. O la lucha contra la blasfemia. En este punto recuerda el caso de una mujer de Santiago de los Caballeros, Ana Rivera, quien se autodenunció en 1514 a la Inquisición. Como resultado fue condenada, azotadas y paseada en el lomo de un burro por las calles.

El caso de Martín García, que da nombre a la sierra, el historiador cita que “era propietario de esclavos y mercader sevillano”. Lo procesaron por blasfemia, el obispo lo condenó a  salir en procesión pública, con una mordaza en la lengua, descalzo y con una candela en la mano. “Fue rehabilitado después de cumplir destierro, y una Cédula Real de 1555 le ordenó regresar a Sevilla a ser vida maridable con su mujer”.

También cita el caso de Rodrigo de Jerez. “Viajó junto a Colón en el primer viaje. Le tocó bajar a tierra con Luis de Torres. Aprendió el arte de fumar tabaco y se llevó ese arte de vuelta a España. Cuando llegó a España botando humo por la boca, su esposa lo acusó ante la Inquisición. Fue acusado de brujería y se le condenó como pecador infernal por fumar en público”.

También cita el juicio por blasfemia contra Juan Fernando de la Vara, quien fuera propietario del inmueble donde hoy está el Panteón Nacional, en la calle Las Damas. “Fue desterrado a Sevilla y tuvo que guardar prisión”.

También cita el delito de Solicitación, un delito que se imputada cuando un sacerdote se aprovechaba del penitente durante el acto de confesión, para pedirle favores sexuales. “Hay un caso de un presbítero del Monasterio de San Francisco, aquí en Santo Domingo, que fue sometido por Solicitación en 1614. Es el único que encuentro en todo el Caribe. Ya hay otro en Cartagena y Venezuela, pero en el Caribe no hay más”, dijo Ferrer Rodríguez.

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