“No podemos ser reactivos, el primer paso lo debemos dar nosotros”, líder del equipo que diseñó el primer microchip en RD

Por Yeisy Ortiz

Santo Domingo (RD). — República Dominicana no debe limitarse a esperar que una empresa internacional de semiconductores decida instalarse en el país. Antes debe formar talento, desarrollar capacidades técnicas y crear las condiciones que permitan que una industria de alto valor encuentre terreno para crecer, advierte el profesor Carlos José Peguero, director de la Escuela de Ingeniería Mecánica y Eléctrica de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). 

“Está clarísimo que preparar talento y mejorar las condiciones de operación es lo que realmente permite que las inversiones encuentren dónde crecer de manera orgánica y sostenible”, opina Peguero.

Bajo esa visión, la PUCMM dio uno de los primeros pasos al diseñar en el país un microchip universitario y llevarlo hasta su fabricación en silicio.

Dicho logro se produce mientras el país busca fortalecer su posición dentro de la cadena global de valor de los semiconductores, una industria que exige inversión, infraestructura, conocimiento especializado y una coordinación sostenida entre Gobierno, sector productivo y academia. 

Al conversar con La Uni, el profesor Pantaleón explicó los retos enfrentados por el equipo de docentes, estudiantes y egresados que desarrolló el prototipo bajo su coordinación, los aprendizajes obtenidos y las posibilidades que abre esta experiencia para el desarrollo de capacidades en semiconductores en República Dominicana.

¿Cómo fue el proceso que llevó a la PUCMM a desarrollar un microchip y quiénes se vieron involucrados?

Comenzó con el desarrollo de alianzas internacionales y la formación de nuestros profesores y estudiantes. Con apoyo del Departamento de Estado de Estados Unidos, fortalecimos capacidades a través de programas de posgrado en las universidades Purdue, UAlbany y UCSC. También ingresamos al programa Synopsys Academic & Research Alliances (SARA), que nos dio acceso a herramientas profesionales de diseño electrónico y formación especializada.

En ese marco realizamos el Digital IC Design Bootcamp, en agosto de 2025, simultáneamente en Santiago y Santo Domingo. Esa preparación nos permitió participar en el University Tapeout Education Program de Synopsys y GlobalFoundries para enviar nuestro diseño a fabricación. Antes de recibir los prototipos, también tuvimos que preparar las tarjetas electrónicas y los procedimientos para probarlos.

Participaron los profesores Javier Marte, Justin Bueno, Doctor Julien Philippe y Rafael Batista, junto a los egresados Jeison Hernández y Denys Merkushev. Todo el proceso contó con el acompañamiento de las autoridades, así como con el apoyo estratégico y administrativo, especialmente de los ingenieros Joshua Guzmán y Carol Polonio.

¿Qué utilidad tiene el prototipo creado?

El equipo de trabajo partió del diseño desarrollado durante el entrenamiento, que consiste en un circuito que integra una unidad aritmético-lógica, un controlador y una memoria, con datos de entrada de 8 bits y resultados de 16 bits. El mismo está diseñado para realizar operaciones matemáticas vectoriales, procesando sus elementos de forma secuencial para luego almacenar los resultados. El valor de este prototipo experimental está en haber llevado un diseño propio hasta un chip fabricado y en poder adquirir experiencia en todo el proceso, incluyendo las pruebas de laboratorio.

Aunque desde el inicio tenemos interés en aplicaciones biomédicas, esta primera versión se concentró en desarrollar y demostrar nuestras capacidades de diseño y desarrollo con herramientas industriales. La incorporación de inteligencia artificial orientada a dispositivos médicos corresponde al siguiente diseño, que ya está en desarrollo.

¿Qué pasará ahora? ¿La PUCMM se involucrará en el desarrollo masivo de microchips, venderá la patente o impulsará al sector privado para el desarrollo de esta industria?

Buscamos llevar a un próximo tape-out el diseño de Jeison Hernández, presentado en el XI Congreso Estudiantil de Investigación Científica y Tecnológica (CEICYT 2026), celebrado recientemente por el MESCyT. También avanzamos en la propuesta del laboratorio de diseño, prototipado y pruebas para el cual nuestro presidente, Luis Abinader, expresó su apoyo durante nuestro evento.

Nuestra prioridad es formar talento y consolidar capacidades para desarrollar proyectos con la industria. La producción masiva que mencionas requiere otra escala de inversión y madurez. Este primer prototipo está sujeto a las condiciones del programa de tape-out en el que participamos, que no permite realizar patentes. En futuros desarrollos evaluaremos la protección de propiedad intelectual y su transferencia a sectores estratégicos a nivel nacional.

¿Cómo visualiza la academia las posibilidades reales de que República Dominicana se inserte exitosamente en la industria internacional de los microprocesadores?

Veo posibilidades reales, siempre que lo asumamos como un esfuerzo sostenido del país. El informe de la OCDE de 2026 identifica varias condiciones por fortalecer y oportunidades que solo se pueden aprovechar a través de una colaboración estrecha entre Gobierno, industria y academia, conocida como modelo de innovación de triple hélice: el Gobierno debe facilitar infraestructura confiable, políticas estables, incentivos y trámites ágiles; la industria debe avanzar en automatización, digitalización y actividades de mayor valor; y la academia debe formar desde técnicos hasta investigadores, en coordinación con las necesidades productivas.

Nuestro equipo ha aprendido múltiples lecciones claras de los reportes y casos de estudio, así como de las conversaciones con expertos y asesores internacionales en eventos como el tercer Simposio sobre Financiamiento del Ecosistema de Semiconductores, organizado por la Alianza para la Prosperidad Económica en las Américas (APEP), que se celebró en Santo Domingo en enero de 2025. El punto clave es que no podemos ser reactivos y sencillamente esperar a que venga una empresa a instalarse en nuestro país. El primer paso lo tenemos que dar nosotros a través de la formación de capacidades y esto debe comenzar desde ahora. Es como el problema del huevo y la gallina, pero está clarísimo que preparar talento y mejorar las condiciones de operación es lo que realmente permite que las inversiones encuentren dónde crecer de manera orgánica y sostenible.

¿Cuáles fueron los principales retos técnicos y académicos que enfrentó el equipo durante el desarrollo del proyecto?

El primer reto fue el tiempo: tuvimos un plazo corto entre el entrenamiento y la entrega del diseño, mientras profesores y estudiantes mantenían sus responsabilidades académicas. También enfrentamos la curva de aprendizaje de un proceso que exige revisar el funcionamiento, las conexiones y las estrictas reglas de fabricación industrial de GlobalFoundries.

Después hubo que desarrollar tarjetas electrónicas y protocolos de prueba, trabajando con algunas limitaciones de instrumentación para medir el comportamiento del chip. Esa experiencia está orientando el equipamiento y las capacidades del nuevo laboratorio, con el que buscamos realizar mediciones más precisas, evaluar diseños más complejos y desarrollar soluciones para necesidades concretas de la industria.

¿Qué impacto espera que este logro tenga en la formación de futuros ingenieros e investigadores dominicanos?

Espero que acerque la formación a proyectos reales donde se requiera diseñar, probar, documentar y resolver problemas con herramientas industriales. También puede abrir oportunidades de investigación y colaboración internacional.

Pero, especialmente, queremos que nuestras iniciativas despierten desde temprano el interés por las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Ver un chip diseñado por nuestros estudiantes y docentes puede ayudar a los más jóvenes a imaginar una trayectoria propia en estas áreas y comenzar a prepararse para ella.

¿Qué mensaje les daría a los jóvenes interesados en la investigación, la innovación y el desarrollo tecnológico en el país?

Tenemos excelentes oportunidades de formación, solo hay que prepararse y buscar el apoyo requerido para poder aprovecharlas, tal como están haciendo nuestros estudiantes y profesores: Jeison Hernández participó en formaciones sobre micro y nanofabricación con el programa French + Sciences, donde quedó en tercer lugar a nivel mundial; Denys Merkushev cursa un doctorado en Ingeniería a Nanoescala en UAlbany, con una beca de asistente de docencia; el Doctor Julien Philippe terminó su programa de posgrado en semiconductores en Purdue University y Javier Marte continúa su formación de maestría en semiconductores en INSA Rouen Normandie, con apoyo del MESCyT y CALIOPE.

Luego, este esfuerzo de capacitación trae sus frutos a nivel profesional, donde tenemos referentes como el Doctor Luis Francisco, egresado de PUCMM que trabaja en Synopsys aplicando agentes de inteligencia artificial al diseño automatizado de microchips y que ha compartido su experiencia laboral en actividades de difusión de nuestra Universidad.

Estas iniciativas están conectando a nuestro talento con oportunidades concretas de formación, investigación y vinculación internacional. Les invitamos a acercarse a nosotros para ayudarles a fortalecer sus perfiles, involucrarse en proyectos y prepararse desde ahora para reconocer esas oportunidades y estar en condiciones de aprovecharlas.

 

¿Cómo reaccionas a esta información?

Loading spinner

Share this post :

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Web hosting confiable para tu negocio

Hospédalo tu web donde lo hacen los grandes.
Noticias Recientes
Categorías

Suscríbete

Suscríbete para mantenerte al tanto de nuestras noticias y novedades.