Santo Domingo (RD).- Una amplia mayoría de quienes cursan carreras de educación superior recurre a la inteligencia artificial para realizar sus tareas, entender textos y obtener información relacionada con sus asignaturas, aunque en gran parte desconoce las recomendaciones de mejores usos y las reglas establecidas por sus propias instituciones, según un levantamiento de La Uni.
Un sondeo entre estudiantes de diferentes universidades dominicanas sobre el uso de la inteligencia artificial, alcances y límites, muestra un uso extensivo de esta facilidad tecnológica, poca transparencia en la entrega de los trabajos, así como un desconocimiento sobre las políticas universitarias sobre el tema.
La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta ocasional y se convirtió en parte de la rutina académica de muchos estudiantes. De acuerdo con los resultados de la encuesta en línea, el 63.2 % utiliza herramientas de IA varias veces por semana, mientras que otro 15.8 % las emplea todos los días.
En conjunto, casi ocho de cada diez participantes recurren a ellas con frecuencia. La consulta reunió respuestas de estudiantes de diferentes carreras e instituciones de educación superior. Sin embargo, estuvo concentrada principalmente en jóvenes de 20 a 22 años, estudiantes de tercer año pertenecientes, en su mayoría, a la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), la Universidad Iberoamericana (Unibe), la Universidad Nacional Pedro Henríguez Ureña (UNPHU) y la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Al preguntar por la plataforma más utilizada, ChatGPT resultó privilegiado de forma abrumadora, con la siguiente proporción no excluyente:
- ChatGPT: 84.2%
- Gemini: 60.5 %
- Claude: 52.6 %.
Otras herramientas, como Perplexity, Microsoft Copilot y DeepSeek tienen una presencia menor dentro de la muestra.
Para qué la usan y cuáles son los límites
Los resultados indican que la IA no se utiliza solamente para realizar tareas completas. Su principal uso es entender un tema, opción marcada por el 76.3 % de los participantes.También se emplea para buscar información, con un 73.7 %; mejorar la redacción, con un 55.3 %; y resumir textos, con un 47.4 %.
Por otro lado, un 34.2 % reconoció utilizarla para hacer trabajos o tareas, el mismo porcentaje que afirmó emplearla para generar ideas. Solo un 13.2 % señaló que la usa principalmente para resolver ejercicios. Aunque el uso de estas herramientas es frecuente, las reglas que deben seguir los estudiantes todavía no parecen estar del todo claras. El 63.2 % indicó que algún profesor le ha explicado cómo utilizar correctamente la inteligencia artificial en una asignatura. En cambio, un 28.9 % dijo que no ha recibido este tipo de orientación y un 7.9 % no está seguro.
La falta de información se hace más evidente al preguntar por las políticas institucionales. El 55.3 % no sabe si su universidad cuenta con un reglamento sobre el uso de la IA, mientras que un 23.7 % ha escuchado hablar de alguna política, pero no la conoce realmente. Solo el 21.1 % afirmó conocerla. Esto significa que casi ocho de cada diez estudiantes desconocen las normas de su institución o apenas han escuchado sobre ellas. Los resultados sugieren que la orientación está llegando más por medio de algunos profesores que mediante una comunicación clara y directa de las universidades.
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Uno de los datos que más llaman la atención es que el 65.8 % de los encuestados admitió haber entregado alguna vez un trabajo realizado en gran parte por inteligencia artificial sin informárselo al profesor. Solo el 34.2 % aseguró que no lo ha hecho.
¿La IA limita el aprendizaje?
Sin embargo, esta respuesta contrasta con la opinión que tienen sobre los posibles riesgos de estas herramientas. El 76.3 % está "totalmente de acuerdo" con que el uso excesivo de la IA puede afectar el pensamiento crítico y el aprendizaje, mientras que otro 18.4 % marcó la opción "de acuerdo". En total, el 94.7 % reconoce que depender demasiado de estas plataformas puede traer consecuencias negativas.
La comparación muestra una contradicción, y es que aunque la mayoría entiende que el uso excesivo puede perjudicar su aprendizaje, también admite haber utilizado contenido producido en gran parte por IA sin comunicarlo.
La Uni también pidió a los encuestados imaginar cómo sería estudiar sin estas herramientas, a lo que el 52.6 % respondió que realizar sus asignaciones sería "un poco más difícil" y un 15.8 % dijo que sería "mucho más difícil". En contraste, el 31.6 % considera que tendría la misma facilidad y ningún participante respondió que estudiar sin IA sería imposible.
Esto refleja que la mayoría todavía no considera la inteligencia artificial completamente indispensable, pero sí reconoce que facilita su trabajo académico.
Ventajas por las que usan IA:
Reducción del esfuerzo y el tiempo
Disminución del estrés
Mayor precisión
Posibilidad de mejores calificaciones
Ventajas y desafíos
Entre sus beneficios, resaltan la reducción del esfuerzo y el tiempo, la disminución del estrés, una mayor precisión ante los requerimientos y la posibilidad de obtener mejores calificaciones.
Su uso tampoco es únicamente para la universidad. El 34.2 % la utiliza en asuntos relacionados con el trabajo, mientras que un 23.7 % afirmó utilizarla en todos los aspectos presentados, como salud, ejercicios y finanzas. En cambio, un 21.1 % señaló que no la utiliza fuera del campo académico.
Los resultados muestran a estudiantes que valoran la inteligencia artificial por la rapidez y el apoyo que ofrece, pero que también reconocen sus riesgos aunque no tanto su regulación. El desafío parece estar menos en impedir su uso y más en establecer reglas claras, enseñar a utilizarla con responsabilidad y diferenciar entre tenerla como apoyo o permitir que sustituya el trabajo y el aprendizaje del estudiante.
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